REFLEXIÓN DE JAVO GUERRA E.


A todos y todas los que no están presentes y que han sido arrebatados de nuestras vidas por los criminales o el simple destino. En cualquier momento de hoy alguno de nosotros podría ser el siguiente.
"Si me matas no me desaparezcas, déjame por favor donde puedan encontrarme. Si en algún momento de nuestra vida consideras que yo te debía algo o mi historia frustraba la tuya porque la vida nos colocó en distintas historias, ya te has cobrado con lo más preciado por mí; mi propia vida. No seas vil e inhumano. No solo me has hecho daño a mí, también has asesinado a todos aquellos que están cerca de mí.

Se Busca Justicia

Han pasado más de 14 años desde la noche del 11 de julio de 2005, en la que seis peligrosos delincuentes secuestraron y asesinaron a Hugo Alberto Wallace. Cuatro de ellos ya fueron condenados y dos (Brenda Quevedo Cruz y Jacobo Tagle Dobín) se encuentran en espera de obtener una sentencia. Y aunque la mayoría ha confesado su participación en éste atroz crimen, ahora buscan evadir la justicia y para ello, no tienen reparo y menos vergüenza en utilizar cualquier mentira o bajeza con tal de lograr su objetivo. 

Por ejemplo, han recurrido a algunos “pseudo periodistas” que, en gran medida por tratar de conseguir notoriedad, pretenden confundir a la sociedad y a los medios de comunicación tratando de desvirtuar el caso. Lo cierto es que en todo el proceso de Hugo Alberto Wallace, los secuestradores no han aportado prueba alguna en los Juzgados para probar su inocencia.

Confiamos en las instituciones y estamos seguros que con los cientos de pruebas con las que cuenta el caso, se logrará justicia. NO descansaremos hasta obtener sentencia definitiva para todos los secuestradores y que respondan por sus crímenes conforme lo marca la ley. 

CASO WALLACE

CARTA DE UNA MADRE

Hijo:

Se cumplen catorce largos años de haberte perdido, de no tocarte, abrazarte, mirar tus ojos, celebrar nuestros cumpleaños y navidades como familia, la convivencia con tu alma gemela (tu hermana) con quien tenías una relación de entendimiento total, en fin nos arrancaron de tajo la vida, porque aunque yo sigo respirando, mi vida cambió por completo, por dentro me siento incompleta, partida en dos, me haces falta, por otro lado, es un infierno el ambiente en el que vivo desde que te secuestraron aquel 11 de Julio de 2005.

Todo absolutamente todo cambió, mi mente y mi cuerpo siguen negándose a aceptar lo que te pasó y lo que nos pasó a toda la familia, trato de apartar en la noche los pensamientos de tus últimos momentos, y me vuelvo loca cuando me pongo a pensar que sentiste cuando te diste cuenta que te tenían secuestrado, cuando un puñado de mal vivientes te escogió para tratar de obtener dinero fácil porque te sabían amado por tu familia, y sentían que tú tenías algo que ellos no.

Entre más tiempo pasa más me duele tu ausencia, cuando te secuestraron no entendía cómo era posible que yo pudiera seguir respirando si tu no estabas con nosotros, cómo había personas que por dinero podían causar tanto dolor y daño.

Y mi corazón se rompió cuando me enteré que no conformes con haberte arrancado la libertad, también te habían arrancado la vida, ahí se murió la mitad de mi corazón. 

Nos causa un profundo dolor que no hayamos tenido por lo menos el consuelo de tener tu cuerpo, cuando pensé que ya había llegado al límite del dolor y los secuestradores a su maldad, me enteré de lo que le hicieron a tu cuerpo y esa herida nunca la sanaré, aun cuando tengo claro que tu no eras únicamente cuerpo, aunque sé que tu espíritu, tu esencia está con Dios, no deja de dolerme e indignarme la maldad de estos delincuentes. 

Ahora paso también de la tristeza a la gran indignación cuando algunos de los responsables de tu muerte se dicen inocentes y se victimizan, le pido a DIOS que haga justicia aquí y ahora, porque la ley terrenal no la ha hecho. Ellos le apuestan a que yo me rinda o me muera para evadirse, por eso le pido a Dios que me conserve con vida para verlos sentenciados y que paguen por lo que hicieron. 

El otro día me enviaron una de esas cadenas que hacen por whatsapp un pensamiento llamado “De madre a madre”, el cual en esencia dice que las madres de los delincuentes si pueden ir a las cárceles donde sus hijos son mantenidos por los impuestos que los ciudadanos pagamos, ellas sí tienen la oportunidad de abrazarlos en Navidad o en sus cumpleaños, a mí me fue arrancada esa dicha.

Muchas personas trataban de consolarme diciéndome que Dios sabe porqué hace las cosas, hoy entiendo que esto no fue obra de Dios, sino del demonio.

Pese a tantas perdidas en muchos sentidos, y saber que tus secuestradores siguen respirando y comiendo, estoy segura que aunque tarde llegará la justicia. Yo, mientras tenga aliento lucharé por ello y por dejar a tu hija y a toda nuestra familia un país menos violento y con menos impunidad, sé que hoy suena lejos, pero creo en Dios y en México, hoy te recuerdo con las palabras que nos decíamos al despedirnos: 

 

T E   A M O

 

Tu mamá

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