La mañana del 12 de julio de 2005 iniciamos una lucha que a la fecha lleva ya 14 años, la cual hemos vivido con dolor, angustia, incertidumbre, miedo, desgaste físico y emocional, amenazas e incluso atentados. La madre de Hugo Alberto Wallace, Isabel Miranda, siempre ha dicho que su motor fue y será el amor por su hijo.

 

Crónica del caso Wallace

 

Corría el año de 2005 cuando la mañana del 12 de julio Hugo Alberto Wallace Miranda, empresario, padre amoroso e hijo excepcional, no se presentó a trabajar. Aún más extraño fue que tampoco asistió a donar sangre para su abuelo quien estaba por someterse a cirugía.

Su madre, Isabel Miranda de Wallace, desconcertada por esta situación, intentó contactarlo pero sus teléfonos estaban apagados. Ahora sabemos que esto fue porque César Freyre Morales, líder de la organización criminal responsable del secuestro de Hugo, se deshizo de ellos.

La señora Isabel comenzó por llamar a todos los amigos y conocidos de Hugo. La trabajadora del hogar que laboraba con Hugo comentó que este había salido la noche anterior, el portero informó que había ido al cine con una mujer y un amigo confirmó que Hugo le había dicho  que

Fotografía de Hugo Alberto Wallace Miranda

Sin noticias del Hugo Alberto

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 iría al cine con una mujer que le había presentado Jacobo Tagle. Ya por la tarde el chofer de Hugo recordó que unos días atrás habían recogido en compañía de un primo de Hugo a una mujer sobre Insurgentes esquina Carracci. La familia Wallace se dirigió ahí inmediatamente.

Comenzaron a buscar pistas en el restaurante Konditori, con la esperanza de que alguien conociera a una mujer con las características que recordaba el chofer. Sin embargo, no estaban preparados para lo que encontraron: La camioneta de Hugo Alberto, estacionada en Cerrada de Empresa esquina con Carracci, es decir, justo en la misma calle donde habían recogido a aquella mujer, quien ahora sabemos es Juana Hilda González, una de las secuestradoras de Hugo Alberto Wallace. La camioneta se encontraba derrapada y despegada de la banqueta. Es ahí donde da inicio para la familia ésta enorme y dolorosa tragedia.

 

La planeación del secuestro

El secuestro de Hugo Alberto Wallace Miranda no fue un evento fortuito, sino el resultado de un plan premeditado por criminales con experiencia. La banda criminal responsable está compuesta por César Freyre Morales, Jacobo Tagle Dobín, Brenda Quevedo Cruz, Juana Hilda González Lomelí,  Alberto y Tony Castillo Cruz.

En el año 2000 Hugo Alberto conoció al padre de Jacobo, Pedro Tagle, ya que entablaron una relación de negocios. Para el año 2002 Hugo Alberto le compró a Pedro Tagle parte de un terreno y es ahí donde conoció a su hijo, Jacobo, sin imaginarse que años después este hombre sería pieza clave en su secuestro y homicidio.

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En 2003 al fallecer Pedro Tagle, Jacobo Tagle se acercó con Hugo Alberto para pedirle dinero para el entierro de su padre. 2 años después sus caminos se cruzaron de nuevo cuando Hugo Alberto, en compañía de dos primos y un amigo, se encuentra “casualmente” en el cine de Perisur a Jacobo, quien venía acompañado de su novia, Brenda Quevedo. Hugo y Jacobo intercambiaron teléfonos cuando este último le comentó que le iba a presentar a una mujer que supuestamente era prima de Brenda.

Juana Hilda González, integrante de la banda criminal y pareja sentimental del líder César Freyre declaró:

Dándose cuenta del poder adquisitivo de Hugo Alberto y su familia, los secuestradores idearon un plan para engatusar a Hugo utilizando a Juana Hilda González.

 

De hecho Juana Hilda declaró:

Fue entonces cuando decidieron concretar una cita con Hugo Alberto para cenar en el restaurante Cambalache.

 

Intentos fallidos de secuestro

El 2 de julio de 2005, mientras Jacobo, Brenda y Juana Hilda, haciéndose pasar por Claudia, cenaban en el Cambalache con Hugo Alberto, el resto de la banda, es decir, su líder César Freyre y los hermanos Alberto y Tony Castillo, se preparaban para el secuestro en casa de los padres de Jacobo, que desde hacía tiempo solían utilizar como casa de seguridad.

 

Planeaban llevar a cabo el secuestro esa misma noche pero Hugo Alberto le dijo a un primo con quien estaba cenando lo que frustró su plan.

El lunes 4 de julio de nuevo intentaron secuestrarlo. Juana Hilda citó a Hugo Alberto en la esquina de Insurgentes y Carracci, donde se encuentra el restaurante Konditory. Pero como llegó acompañado por un primo y su chófer, ella abortó el plan argumentando que quería ir con unas amigas a la Condesa.

Caso Wallace - cobro por cena Cambalache
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Se concreta el secuestro

Finalmente el 11 de julio de 2005 el plan para secuestrar a Hugo Alberto Wallace se concretó, como quedó demostrado con las pruebas y declaraciones.

Un día antes, Juana Hilda se encontraba con su vecina Vanessa Figueroa, cuando recibió una llamada que la sorprendió. Hugo Alberto quería invitarla a salir. El haber cancelado el plan anteriormente había causado fricción en su relación con César Freyre, con quien ya tenía problemas relacionados con otra mujer, la ex de César: Keops Salazar. Por lo que al recibir la llamada de Hugo Alberto, Juana Hilda consultó inmediatamente con su pareja. César le indicó que aceptara salir con Hugo Alberto al día siguiente.

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Mientras Juana Hilda y Hugo Alberto estaban en el cine, el resto de la banda se preparaba en el departamento de Juana Hilda para el secuestro.

 

Al salir del cine Juana Hilda convence a Hugo que necesita ir a su departamento por unas cosas y lo invita a pasar. Hugo Alberto estaciona su camioneta frente al edificio ubicado en Perugino #6 y sube al departamento sin sospechar nada.

 

El brutal sometimiento de Hugo Alberto

Al abrir la puerta del departamento la luz no prendió, pues los delincuentes habían aflojado deliberadamente el foco para que Hugo Alberto no viera hacia el interior del lugar. 


Hugo entró detrás de Juana Hilda, cuando de pronto lo atacaron por la espalda Jacobo Tagle y César Freyre, quienes venían con pasamontañas y armados. Los hermanos Tony y Alberto Castillo, así como Brenda Quevedo salieron del baño por el frente. Entre los cinco lo inmovilizaron, lo sometieron golpeándolo brutalmente con las cachas de las armas, propinándole patadas y todo tipo de golpes.

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Juana Hilda González narró que después de que aventaron a Hugo Alberto a un colchón, todos se subieron encima de él. César Freyre le dio varios cachazos con el arma de fuego en la cabeza, provocando que Hugo Alberto perdiera el sentido y sangrara. Aunque se preocuparon por subir el volumen de la televisión y radio para que no se escucharan los gritos de Hugo Alberto, la vecina Vanessa Figueroa, que vivía con sus hijos pequeños en la planta baja, reportó agresiones al 060.

César Freyre y Jacobo Tagle bajarón con la intención de mover la camioneta de donde la había dejado Hugo Alberto, sin tener éxito. Subieron de nueva cuenta para exigirle a Hugo Alberto que les dijera dónde estaba la alarma de la camioneta para quitársela. No obteniendo respuesta, César vuelve a golpearlo . En ese momento Hugo Alberto se convulsionó y murió.

La muerte de Hugo Alberto Wallace

 

Ese día Hugo Alberto Wallace fue golpeado brutalmente hasta ocasionarle la muerte. Brenda Quevedo intentó revivirlo dándole RCP para evitar que sus planes se arruinaran, pero ya no había vuelta atrás.

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Ante todo esto, César y Jacobo bajaron nuevamente para intentar mover la camioneta de Hugo. Decidieron moverla con una grúa. Tenían la intención de sacarla por lo menos de la delegación, pero sólo lograron moverla una calle debido a que se trabaron las llantas y se les cayó la camioneta. Tuvieron que dejarla en la esquina de Cerrada de Empresa y Carracci. Lo que hicieron entonces fue borrar con alcohol todas las huellas digitales. Esta limpieza fue tan profesional que no quedó ninguna, ni siquiera las de Hugo Alberto. 

Pero los criminales se encontraban en una disyuntiva aun más grande que la camioneta. ¿Qué hacer con el cuerpo sin vida de Hugo Alberto?
 

Cercenan el cuerpo

Tras la muerte de Hugo Alberto Wallace, los secuestradores maquinaron la forma de sacar el cuerpo del departamento. Era demasiado pesado pero Alberto Castillo propuso cercenarlo.

 
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Caso Wallace articulos comprados por secuestraores

Jacobo recordó que había un supermercado Walmart en Toreo que funcionaba las 24 horas.

Salieron en la oscuridad César, Brenda y Jacobo hacia el supermercado en el auto de Brenda, un Chevrolet Corsa plateado. Una vez ahí compraron artículos de limpieza, una sierra eléctrica e incluso frituras.

En el camino rumbo al supermercado, César Freyre fue tirando los teléfonos de Hugo Alberto Wallace, su ropa y demás pertenencias, a excepción de la cartera que según la declaración de Jacobo Tagle, él tiró cuando regresaban de buscar la grúa.

Una vez de vuelta movieron el cuerpo sin vida de Hugo Alberto al baño y le vendaron la cabeza. 

Para no perder el negocio Brenda Quevedo sugirió tomarle fotografías a Hugo Alberto que estaba sentado en el área de la regadera del baño, desnudo, con los ojos y parte de la cabeza vendados.

Brenda también le tomó fotografías a los tatuajes que tenía en los brazos para enviárselas a su familia y pedir el rescate. Brenda editaría las fotografías para que no se notara que Hugo Alberto ya estaba muerto. Aún cuando Brenda trabajó desde su computadora para alterar la foto utilizando varios programas de edición de imágenes, no logró cubrir la línea blanca de unión en la esquina del baño de Perugino #6, donde le tomaron la foto al cuerpo de Hugo Alberto.

Caso Wallace Fotografía editada por Brenda Quevedo Cruz

Jacobo Tagle declaró que la mañana del 12 de julio, esperaron a que no hubiera tanta gente en el edificio para que Alberto y Tony Castillo pudieran cercenar el cuerpo de Hugo Alberto Wallace, sin que hubiera testigos del ruido de la sierra

Mientras cercenaban el cuerpo de la víctima, César Freyre le ordenó a Juana Hilda que bajara con la vecina del departamento 1 para ver que le “chismeaba” sobre los ruidos que escuchó la noche anterior

Estando ahí, Juana Hilda intentó convencer a su vecina Vanessa de que la sierra que se oía era por los arreglos que estaban haciendo en su departamento, para que no se diera cuenta de lo que realmente pasaba; Estaban cercenando el cuerpo de Hugo Alberto Wallace.