• CasoWallace

La prisión es un castigo, no un hotel de lujo

Contexto

· Brenda Quevedo Cruz, así como César Freyre Morales, Juana Hilda González Lomelí, Jacobo Tagle Dobin, Alberto Castillo Cruz y Tony Castillo Cruz, formaba parte de una organización delictiva dedicada al secuestro (de acuerdo a declaraciones de su co-procesados), se tiene evidencia de que varios de sus crímenes ocurrieron entre 2004 y finales de 2005. En julio de 2005 esta organización criminal privó de la libertad a Hugo Alberto Wallace Miranda, a quien se presume asesinaron el mismo día de su secuestro y posteriormente descuartizaron para desaparecer su cuerpo. Además antes de eliminar la principal evidencia de su crimen, el cuerpo de Hugo Alberto, decidieron tomarle fotografías ya muerto para posteriormente editarlas y enviarlas a la familia Wallace Miranda solicitando una enorme cantidad de dinero por su libertad.


· Los presuntos secuestradores habían solicitado a manera de rescate la cantidad de 950 mil dólares.


·Brenda Quevedo Cruz fue detenida el 28 de noviembre de 2007 por autoridades estadunidenses en Louisville, Kentucky, gracias al intercambio de información entre la PGR, Interpol y las autoridades de Estados Unidos. Fue delatada por una de sus compañeras de trabajo y denunciada a la madre de Hugo Alberto Wallace mediante un correo electrónico.


· Un juez de Chicago, después de analizar las pruebas contenidas en el expediente, tomó la decisión de regresarla a México para que pagara por sus crímenes. Además fue investigada por falsificación de documentos ya que al momento de ser detenida se identificó con una Green Card a nombre de Nadia Vázquez.


· A pesar de que la justicia norteamericana encontró evidencia suficiente para extraditarla a México, aquí las autoridades siguen sin sentenciarla. Brenda Quevedo y su cooprocesado Jacobo Tagle han retrasado el proceso con peticiones que a muchos les resultan extrañas.


En el caso de Brenda Quevedo, se ha documentado que sus peticiones, las cuales redacta en cada notificación que le hace llegar el juzgado y que siguen procesos que en ocasiones duran meses, solicita a las autoridades que le cambien el tipo de toallas sanitarias que utiliza, porque no son de su agrado. En el caso de Jacobo Tagle, de la misma forma que Brenda, en sus notificaciones escribe que la comida que le otorga la prisión donde se encuentra no es de su agrado o no le gusta que le sirvan una porción insuficiente.


Hay que hacer un par de observaciones:


-A todos los presos se les da la misma cantidad de comida y se hace lo posible por cuidar su salud otorgándoles la alimentación que sus nutriólogos recomiendan (porque aunque muchos no lo crean, los tienen), habría problemas internos si a unos se les sirviera más que a otros ¿no creen?


-En cuanto a los productos de higiene personal se les otorgan los que existen en los inventarios de las prisiones mexicanas, tienen la opción utilizar los que sus familiares envían para ellos. Para evitar problemas entre la población penitenciaria a todos se les da el mismo producto con la misma calidad. Si los encargados de los penales facilitaran a una interna un producto diferente al del resto llevaría a problemas internos también.


Como ya lo dijimos, cada una de estas solicitudes lleva su proceso, desde la redacción, la notificación a la autoridad que deba atenderlo, el análisis de la solicitud, la aprobación o su negación, etc. Pueden pasar días o semanas, incluso meses para recibir una respuesta. Son ellos mismos los que retrasan los procesos y sus familiares se quejan después de que no se les ha sentenciado cuando son los propios internos los que causan, en parte, la injusticia.


La burocracia también es otro factor que coadyuva al retraso de las sentencias. Lo más importante que hay que destacar en estos casos es que las prisiones son un castigo para los criminales, no un hotel de lujo.


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