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La violencia no es normal y la impunidad no es aceptable

Actualizado: 24 ene 2020

El día de ayer en Jerusalén se conmemoró el 75 aniversario de la liberación del campo de concentración nazi de Auschwitz, donde más de un millón de judíos fueron asesinados.


Cuando sucedió el holocausto era legal, era normal e incluso para muchos, legítimo. Hitler no llegó al poder con cámaras de gas. Primero fueron las deportaciones en masa, la intimidación, los saqueos a las sinagogas, la estrella de David obligatoria para identificar a los judíos, los guetos, la deshumanización, los campos de concentración y eventualmente el exterminio.

Es decir, el Holocausto y la extrema violencia que conllevó no sucedieron de la noche a la mañana, fue un proceso gradual en el que las atrocidades fueron aumentando poco a poco hasta encontrarnos frente al genocidio de al menos seis millones de judíos.


Con esto nos damos cuenta de que los seres humanos como mecanismo de defensa o por simple ignorancia nos acostumbramos a la barbarie. Esto nubla nuestro juicio y no nos permite alarmarnos lo suficiente como para hacer algo. Quizás es demasiado doloroso, quizás es demasiado difícil, pero lo cierto es que algo que se tiene que hacer.


Hoy en día, sin estar oficialmente en guerra, vemos a un país manchado de sangre por la violencia desmesurada. Una violencia con la que hemos aprendido a vivir o que incluso hemos llegado a normalizar, como por ejemplo con el surgimiento de la narcocultura.


Hay muchas cosas que como sociedad podemos hacer, pero la más fundamental es no permitir que se normalice la violencia. En México los muertos, los enfrentamientos armados, los secuestros y violaciones son el pan de cada día. ¿En qué momento nos desviamos tanto que tenemos comunidades enteras desplazadas por el narcotráfico, niños sicarios, balaceras a plena luz de día, 873 fosas clandestinas encontradas tan sólo en los últimos 13 meses y miles de desaparecidos y muertos? Lo peor es que al mismo tiempo tenemos narconovelas, narcocorridos y titulares que glorifican la violencia o la invisibilizan burlándose de ella.

Los crímenes en nuestro país son cada vez más sanguinarios. No sólo matan a las personas, las degollan, descuartizan, incineran o disuelven en ácido. Los secuestros son cada vez más violentos. Mutilan o asesinan a las víctimas y ni hablar de la violencia sexual que sufren las mujeres que sufren este delito.


No seamos indiferentes ante la violencia, eso sólo nos hace cómplices y empodera a la delincuencia que se fortalece con la impunidad. Los criminales quedan libres habiendo aprendido en las cárceles cosas incluso peores que por las que entraron y el sistema es lento, tedioso e indiferente con las víctimas. ¿Qué podemos esperar de este país si la violencia crece y a la vez los crímenes del pasado siguen impunes?


No dejemos que la violencia desmesurada crezca hasta llegar incontables millones de muertos. La violencia no es normal, la impunidad no es aceptable y legitimación no es opción.

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